La convivencia en la Propiedad Horizontal

la convivencia en la propiedad horizontalLa convivencia entendida como el hecho de habitar espacios comunes con otras personas, es regulada, entre otras, por la Constitución Política, pero en el campo de las propiedades horizontales se rige por lo establecido en la Ley 675 de 2001, la cual obviamente es concordante con las normas constitucionales.

La convivencia implica diferentes aspectos tales como el hecho de que se presupone en el término la existencia de espacios comunes y particulares, en el caso de las propiedades horizontales se establece, entre otros, en el objeto de la Ley 675 de 2001, se refiere a que es una forma especial de dominio, en la cual concurren derechos sobre bienes privados y comunes, la cual busca garantizar la seguridad y convivencia pacífica en este tipo de inmuebles.

La convivencia es una necesidad humana desde la misma aparición del hombre sobre la tierra, es por ello que de igual manera, durante toda la historia de la humanidad, se han presentado numerosas alternativas no jurídicas para establecer acuerdos entre las partes de manera que se acceda a la solución de sus diferencias, es así como aparecen las normas como una necesidad social, para permitir las relaciones pacíficas, de manera que se garantice la convivencia.

Es frecuente señalar que las leyes en muchas ocasiones no se ajustan a las necesidades, o que no existen normas para las situaciones nuevas que se presentan, es por ello que se hace necesario el establecimiento de pautas de convivencia, que luego de establecer una "justicia por consenso", ajustada a los normas legales que rigen a todo ciudadano, pero que se ajusten de manera particular a las condiciones de cada grupo comunitario, que surjan de la participación de la comunidad, que sean justas, equitativas, que por ser participativas sean de obligatorio cumplimiento y que permitan una convivencia pacífica.

La convivencia, entendida como la necesidad de vivir pacíficamente y en armonía, exige el establecimiento de una "justicia por consenso", como el resultado del desarrollo de la capacidad de los grupos humanos para establecer los parámetros que les permitan resolver sus propios conflictos. Máxime si conocemos la particularidad de los diferentes grupos que residen en los inmuebles sometidos al régimen de propiedad horizontal.

La convivencia, obviamente, no es solo el establecimiento de pautas que permitan vivir pacíficamente en espacios compartidos, es, además, el desarrollo de normas básicas como el respeto por el otro y por la diferencia, es entender que no todos los seres humanos somos iguales, que pensamos diferente, que tenemos diferentes intereses, puntos de vista, actitudes, diferente historia personal, etc. . Cuando entendamos lo anterior podremos decir que estamos desarrollando la convivencia.

El pacto de convivencia implica el acuerdo, entre las personas, que garantice la convivencia.

La convivencia nace de la necesidad, según Hobbes, de dar orden al caos inicial en donde no hay derechos ni orden, la guerra entre todos, lo cual lleva a plantear una necesidad de buscar la conservación y bienestar, para lo cual las personas acuerdan limitar sus libertades, reconocer una autoridad y , obviamente, unas normas.

Las implicaciones de un contrato social, como se ha llamado a través dela historia, se hacen manifiestas en la creación del Estado como un ente regulador de las relaciones de convivencia, mediante la promulgación de normas que permitan delimitar las libertades y reconocer los derechos de los ciudadanos.

La convivencia en la propiedad horizontal pretende que mediante la promulgación de ciertas normas reconocidas por los residentes, reglamento, manual de convivencia, se logre poner limites a las acciones de las personas, de manera que ello proteja los derechos de los demás ciudadanos que residen en la copropiedad, de manera que estas normas fijadas por consenso permitan el establecimiento de una convivencia pacifica en las relaciones que se dan en toda copropiedad, como consecuencia de la vida en comunidad dentro de un inmueble y la aparición consecuente de conductas humanas de todo tipo.

El establecimiento de normas de convivencia en las copropiedades permitirá que las copropiedades sean sitios donde se reconozca al otro en toda su dimensión y con las limitaciones que implica el reconocimiento del otro de manera integral.

La discrepancia es un elemento permanente en la vida en comunidad, de ahí que sea importante, en aras de la convivencia, el reconocimiento de la discrepancia como u proceso social que puede ser atendido por la voluntad de las partes, de manera que se mantenga la armonía en la vida dentro de las copropiedades. El hecho de que se presenten discrepancias no debe entenderse como una situación inmodificable, sino como la oportunidad de no dejar caer las relaciones interpersonales en un estancamiento, que mueva a crecer, a cambiar y a enfrentar todos los desafíos que presenta la vida en las copropiedades.

http://www.monografias .com